DR DEL IMSS Y CANDIDATO A EDIL ES ACUSADO DE ABUSO SEXUAL DE JOVENCITAS

MICHOACÁN.- El Doctor del IMSS y candidato de la alianza PRD-PRI a la presidencia municipal de Los Reyes, Michoacán, José Guadalupe Hernández Alcalá es acusado de abusar sexualmente de unas jóvenes de esa localidad.

En uno de los testimonios en poder de este medio, la víctima narra que esto ocurrió recientemente, previo al inicio del proceso electoral 2020-2021.

LOS HECHOS

La joven, de quien se omite su nombre, contó que fue citada por el médico de profesión en un restaurante de Los Reyes, para hacerle un ofrecimiento “y hacer grandes cosas”.

En la denuncia, la víctima platica que “Lupo” Hernández le ofreció una regiduría en su planilla y un recurso económico para la construcción de laboratorios en el Tecnológico.

El ex secretario de Salud en el gobierno de Leonel Godoy Rangel, citó a la chica en Morelia, donde ella tenía que entregarle el proyecto y él iba –según- a aportar el recurso.

La víctima recuerda que Hernández Alcalá le pidió ir a su consultorio particular “para más intimidad y privacidad” y ella se negó, pues le aclaró que no se sentía cómoda.

Menciona que, en respuesta, el perredista le dijo que iba a pasar por ella y arriba de su camioneta empezó a elevarse el acoso contra la joven.

“Comienza a hablarme mucho de princesa y de muñeca y partir de ahí establezco mi primer límite. Le digo: ¿sabes qué? para ti y para todo el mundo soy (su nombre); no muñeca, no princesa; así que pues ahí te encargo”, expresó.

Siguieron el camino y “Lupo” Hernández llevó a la muchacha a un restaurante de la capital michoacana, donde reservó el lugar completo para que no hubiera más personas.

EL RELATO

La joven víctima cuenta de esta manera lo que sucedió:

“Llegamos al restaurante; no hay nadie; los meseros estaban muy al pendiente de lo que está pasando. Nunca hablamos del proyecto; lo único que hizo fue hablar bien de sí mismo.

Empieza a ponerse más para atrás (borracho); duramos yo creo ahí unas tres horas y ya llegó un punto en el que ya estaba realmente muy mal y empieza agarrarme de la mano. Y yo ¿cómo establezco mis límites de distancia?… Me alejo. Yo aquí y tú ahí un poquito más para allá; pero ya cuando anda pedo ya se quita la corbata y la ching…; ya se desfaja; ya está ahí todo desparramado y ya me empieza a decir: ¿entonces qué, ya estás lista?… sí pues para pagar el favor, porque obviamente qué esperabas esto no es caridad.

“Entonces me agarra la mano y me besa la mano y cuando yo la quitó empieza a morderme; entonces como que ni madres, quédate quieta; entonces yo me empiezo a poner mal; muy incómoda, como que esto se está saliendo mucho de control; ahí todavía me deja ir al baño”.

Todo el tiempo me la pasé como una Magdalena, porque a mí me quitan todo mi celular; todo todo-todo estaba en mi mochila en la camioneta, porque dijo que lo mejor era dejar los celulares; entonces, bueno, eran sus condiciones y no creo por qué tiene que haber algo.

Se empieza a poner muy intenso ya ahora si empezamos a forcejear (y él) a quererme besar y estarme agarrando; entonces al momento de yo no querer, pues sí le dio unos manotazos bien puestos; me iba al baño, lloraba y los meseros se empiezan a percatar que esto ya está muy raro, que ya es mucha mi incomodidad. Y yo, neta, ya suéltame güey, no me estés agarrando. Entonces ya se empiezan a percatar de esto y en una me abraza y me muerde aquí (en el hombro).

Ese día yo traía un saco guinda y los sacos tienen almohadillas y si no hubiera traído el saco o ese tipo de camisas, no sé qué hubiera pasado; yo me voy al baño y me la paso como una Magdalena, o sea, yo lloraba de impotencia, porque decía una: no me puedo comunicar con nadie; dos: estoy sola tres cómo le hago o sea éste güey, o sea porque él iba a poner viáticos, hospedaje, transporte y todo. Esa vez ya no traía ni dinero, porque dije, con 600 que me lleve (está bien) sin problema.

Y cuando estoy en el baño lloré y lloré, a medio metro hay un vitral muy grande y escuchó dos veces que me dicen señorita; entonces yo me acerco al vitral y me dice ¿quiere qué le hablamos a la policía? y le dije no; háblele mejor un taxi y dígale que en el momento en que yo me suba al pinche taxi que le dé y que ni siquiera me diga a dónde.

Le dije, avísame de una manera muy sutil, porque se puede exaltar todavía más, porque imagínate, no sé si conozcas bien a Lupo (Hernández); o sea en sus dimensiones comparado con mi cuerpecito, mi fuerza es nula; entonces yo obviamente ya estaba con ese miedo. Le dije y quiero que cuando me vaya a salir, cuando tú y yo nos hagamos esa señal, llames a todos los meseros por cualquier cosa.

Llegó (a la mesa) y le digo a Lupo: sabes qué, tengo frío, yo decía para agarrar mis cosas de la mochila, y pues no quiere; no me dejan ir por mis cosas, pero sí le indica a una de las personas de ahí y a final de cuentas era lo que yo quería tener mis cosas para el momento de irme. Ya en eso se acerca el mesero y me dice señorita ya está su factura.

Entonces veo que se acercan ya los cuatro meseros; volvemos a forcejear con Lupo porque ya ahora sí me empieza a besar, a estarme haciendo acá desmadre de quererme agarrar y a estrujarme pues, a no quererme soltar.

Entonces ahí le digo sabes qué ya quítate a chingar a tu pu.. madre. Le dije si esas son las condiciones para la regiduría y el proyecto vas y chin.. mucho tu madre; te equivocaste de vieja.

Me dijo: ´no, ¿Pues qué estás pend..? ¿Qué esperabas que esto iba a ser por caridad?´ y ahí empezamos otra vez a forcejear; yo agarro mis cosas; él sí se queda peleando con los meseros; los otros cuatro sí me rodean (protegen) y me sacan del restaurante; me subo en el taxi y me voy. Ahí sí me agarró toda temblorosa por miedo a represalias; y yo decía, no le van a hacer ni cosquillas a este güey.

Yo estaba muy mal por miedo a represalias y no hago nada; me marcaba y (me decía) dime cuánto quieres. El sábado, en mi cuenta ya tenía yo 4 mil pesos; él creía que de verdad estaba interesada en ser regidora”.

¿QUÉ PROTECCIÓN TENGO YO?

Al final de la narración, la víctima dijo estar preocupa en el momento en el que vaya y denuncie, presente las evidencias y testigos, porque infiere que el político tiene poder.

“¿O sea, qué protección tengo yo?”, se cuestionó la mujer, víctima de este presunto abuso sexual, el cual, en otro al que se tuvo acceso, acepta lo sucedido, en actitud machista.

LA SILLA ROTA

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